Tránsito
Saliste de tu casa al mundo, campo eriazo,
y mil voces e alerta gritábante ¡volved!
mas, no te detuviste, saltaste la pared,
y el monstruo de la noche cogióte de un zarpazo.
No puedes escaparte, amada, de este lazo
de amor que te he tenido como invisible red,
aún si en otra fuente de amor calmas tu sed,
pues llevas en tu cuerpo la impronta de mi abrazo.
Te encuentras prisionera en cárcel de dulzura
y, presa del deseo, te dejas seducir
por fuegos y pasiones y ardores de locura
que rompen las cadenas del mísero existir.
En las alas de la vida, camino de la altura,
cruzaste la barrera para siempre vivir