Coplas a una mujer
A Irene Grinberg
Mujer, porque en tu entraña
mi caro amor guardaste,
quise vivir;
amada, que mis labios
con fuego azul besaste,
seas feliz.
Amiga, cuyas manos
las mías enlazaron
con dulce amor;
mujer cuyas miradas
mis ojos traspasaron,
guardo tu don.
Ayer, cuando tu torso
mis brazos abrazaron,
pude sentir
que nada que los dedos
del sabio Amor tocaron
puede morir.
Quisiera que volvieras
conmigo a la campiña
donde te amé,
y el vino deleitoso
que mana de tu viña
calme mi sed.
Mañana, cuando el rayo
del alba matutina bese tu faz,
tendré en el pensamiento
tu imagen bella y fina
de amor veraz.
¡Si siempre tú llevaras,
intacta, en la espesura
del corazón
la forma de mis besos
y amores de locura,
hecha canción!