Eros
A Ana Partal
De un diseño infinito dibujando los trazos,
te perseguí en la noche con sutileza y maña
hasta que tu cintura, como a flexible caña,
cogí, y allí las sombras volaron en pedazos.
Fui tuyo y fuiste mía y dormí entre tus brazos
y encendí con el fuego del deseo de tu entraña;
tu jardín en su aroma todavía me baña,
del Amor fuimos presa en sus sólidos lazos.
Ahora eres mi amiga y tu dicha deseo,
pues, cuando me sonríes, tu sonrisa me embarga,
así, quiero que goces de la dicha más larga.
Tu camino de rosas en tu bondad lo veo,
en tus ojos de niña, tu alma transparente
y en tu cálida mano, tu corazón ardiente.