Afrodita
Loca de amor y de deseo casto,
rauda caminas rumbo a la espesura,
a besar a tu amante que, con dura
verga de amor, te cubre sobre el pasto.
No prostituta tú, por ti no hay gasto,
tan sólo el don de amor y su bravura
satisfacen tu ser y su cordura,
meciéndote en honduras de mar vasto.
Es honda vuestra risa en este juego
de sabia ondulación hacia el espasmo
violento y delicado del orgasmo.
La lumbre de la vida está en fuego
de amor del corazón, que no se engaña,
de amor del corazón y de la entraña.