Canión nocturna
A Irene Campos
Bendita es la tierra,
bendito es el mar,
por los pies de loto
de Pan inmortal.
El beso profundo
del Amor salvaje
penetra tus antros
en eterno viaje,
galope nocturno
y fuego infernal
es dialogo tierno
y vuelo nupcial.
Sonora es la Tierra,
sonoro es el Mar,
por los atambores
de Pan musical.
El lecho de piedra
del río viviente
es como la Noche,
tan negra y doliente,
y el cuerpo de rozas
de mi amante fina es la misma Muerte,
con su dulce espina.
Violenta es la Tierra,
violento es el Mar,
en los armoniosos
acordes de Pan.
Despejó los astros
la mañana abierta,
se llevó a mi amada
por estrecha puerta,
rumbo hacia la Aurora,
lejana y hermosa.
Quedé como un muerto
bajo fría losa.
Sagrada es la Tierra,
sagrado es el Mar,
como la melódica
flauta del dios Pan.