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Índice
Prólogo
I SONETOS
Músico negro
La maquina eterna
La lámpara
El filosofo
Don Francisco de Quevedo
Mozart
Rodeado por Natura
Veleros
Marina
Querella
Mujer
Afrodita
Mesalina
Transito
El surtidor
Otoño
II FORMAS LIBRES
Romance del capitán marino
Resurrección
Heroica
Llegaron los árabes
Los lirios muertos
Violín
Nadie
Desnudo frente al mar
Amor de mediodía
La joven sabia
Amistad
Encuentro
Visión lunar
Cosmogonía
La cureña
Lubrica muerte
La noble sabiduría
Lance amatorio
Décima
Saeta
Érase una pera
Cuclillo
Hefaistos
Metamorfosis
Dime tú
El yo
Amanecer
Hacia la noche
Dragón ardiente
Exaltación
Mar y espuma
En las nieves eternas
Danzarina
Botella con velero -
Tránsito
Saliste de tu casa al mundo, campo eriazo,
y mil voces e alerta gritábante ¡volved!
mas, no te detuviste, saltaste la pared,
y el monstruo de la noche cogióte de un zarpazo.
No puedes escaparte, amada, de este lazo
de amor que te he tenido como invisible red,
aún si en otra fuente de amor calmas tu sed,
pues llevas en tu cuerpo la impronta de mi abrazo.
Te encuentras prisionera en cárcel de dulzura
y, presa del deseo, te dejas seducir
por fuegos y pasiones y ardores de locura
que rompen las cadenas del mísero existir.
En las alas de la vida, camino de la altura,
cruzaste la barrera para siempre vivir