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Índice
Prólogo
I SONETOS
Músico negro
La maquina eterna
La lámpara
El filosofo
Don Francisco de Quevedo
Mozart
Rodeado por Natura
Veleros
Marina
Querella
Mujer
Afrodita
Mesalina
Transito
El surtidor
Otoño
II FORMAS LIBRES
Romance del capitán marino
Resurrección
Heroica
Llegaron los árabes
Los lirios muertos
Violín
Nadie
Desnudo frente al mar
Amor de mediodía
La joven sabia
Amistad
Encuentro
Visión lunar
Cosmogonía
La cureña
Lubrica muerte
La noble sabiduría
Lance amatorio
Décima
Saeta
Érase una pera
Cuclillo
Hefaistos
Metamorfosis
Dime tú
El yo
Amanecer
Hacia la noche
Dragón ardiente
Exaltación
Mar y espuma
En las nieves eternas
Danzarina
Botella con velero -
Mozart
A Emilio Miguel
El encanto de Viena y de su gente,
mar creciente que rompe en alegría,
se trastrueca en la musuca riente
que me tiende cadenas de armonía.
Corazón de la mágica vertiente
que con música brota poesía,
eres, Mozart, amigo transparente,
como el sol que el placer nos da el día.
Del dolor que produce tu elegancia,
en el hondo batir de su marea,
me conmueve la dulce resonancia.
Si tu Broma se goza en la taberna
y tu Flauta el espíritu recrea,
es tu Requiem sonora luz eterna.