El humo
Como el humo de mi cigarro se vuela,
así me gustaría
que se volara la vida en volutas,
mientras estoy en diestra y siniestra,
según viaja el cigarro entre mis manos.
Pero advierto cómo late
la hora funesta
en aquel corazón de cuerda
que llevo atado a mi mano izquierda,
y entonces me abandono entre los pasos sin sentido De ese fantasma que,
decimos, Se llama tiempo.
Mi cigarro está por acabarse
y me da fastidio
volver a la realidad, cuando el humo
me acompañe en el llanto,
introduciéndose en mis ojos.