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ÍndiceDedicatoria
Salutación personal
Primer epígrafe
Alcázar
Segundo epígrafe
Canto de la bestia
Tercer epígrafe
Instantes
Felino Misterio
Ariel Vicuña y la apoteosis del instante,
por Fernando Quilodrán -
Felino Misterio
I
El gato, sigiloso,
se desplaza
silencioso y sutil,
prudente y cauteloso,
como el ofidio.
Ambos gustan de la leche.
Frecuentemente
son acusados de perfidia.
II
El gato vino a visitarme,
me miró y me saludó
con graciosos y gentiles
movimientos.
Telepáticamente,
me comunicó su pensamiento.
Después de que lo hube
acariciado,
salió a merodear
por el jardín.
III
El gato saltó a mis brazos
cuando me vio llegar.
Tenía negro el pelaje
todo mojado por el rocío
del jardín.
IV
En el tiempo del celo,
el gato canta a la vida.
Trina y gorjea como un pájaro,
electrizando dulcemente
el aire y el espacio.
¿Lo has oído?
¿Lo has escuchado?
Desgárrame su canto
y las ascuas de sus ojos,
encendida en la noche.
V
La vida del gato es sólo música,
el ritmo suave de su paso,
sus saltos, su acechar,
sus maullidos y sus cantos;
música son sus gracias y sus gestos,
sus silencios y ausencias,
sus travesura y sus mimos,
sus secretos.
¿Cómo no amar al gato,
si se es músico?