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ÍndiceDedicatoria
Salutación personal
Primer epígrafe
Alcázar
Segundo epígrafe
Canto de la bestia
Tercer epígrafe
Instantes
Felino Misterio
Ariel Vicuña y la apoteosis del instante,
por Fernando Quilodrán -
Alcázar
I
Entro por un puente de luz.
Escribo y pienso en ti,
recordándote.
El tiempo retrocede
y avanza.
Es de noche,
penetra en puente en ella
y se pierde,
o soy yo mismo
que allí desaparezco.
II
Cuatro guardianes turcos
vigilan
la Sublime Puerta
en el claroscuro
del crepúsculo.
El creciente dorado
se desplaza sobre el mar,
entre las nubes.
mi pensamiento
se orienta
hacia tu rostro
III
He recibido un mensaje
de mi amada:
dos estrofas en verso
que me anuncian su visita
desde el confín del mar.
Después de mis albricias,
el mensajero se retira,
riendo y danzando,
por un haz de luz.
IV
Despierto de mi siesta
en la penumbra de mi alcoba.
Sobre el muro
percibo una sombra.
Encendiendo un cigarrillo
y fumo,
cae la tarde
y enciende mi nostalgia.
V
A la partitura
de mi rapsodia para cuarteto
de dobles cañas, mientras componía,
llegó una pequeña araña gris
a visitarme.
¿Te gusta mi música?,
le pregunté suavemente,
y la araña escapó.
VI
Muchas veces,
al regresar a casa,
he pisado a un caracol
que se había situado
frente a mi puerta,
dándole muerte sin querer.
Nunca he dejado
de sentir dolor por ello,
pues amo los moluscos.