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ÍndiceDedicatoria
Salutación personal
Primer epígrafe
Alcázar
Segundo epígrafe
Canto de la bestia
Tercer epígrafe
Instantes
Felino Misterio
Ariel Vicuña y la apoteosis del instante,
por Fernando Quilodrán -
Canto de la bestia
I
La bestia
se refugia en la noche
y descansa.
Lame sus heridas
y permanece al acecho.
Medita y ensueña,
a ratos se adormece
y accede a otros planos,
siempre activa.
II
La Tierra es mi lecho
y el Cielo, mi techo.
(¡Oh, creyentes: Al-lah
os ha dado la tierra
por lecho y el cielo
por techo!)
El Korán
III
La plena luz me enceguece.
La tiniebla total y la noche cerrada
me impiden ver.
Necesito y amo
la penumbra
y el claroscuro.
IV
Una corriente magnética
circula entre nosotros
cuando nos vemos.
Por su circuito inalámbrico
nos transmitimos y comunicamos
recíprocas e inequívocas
señales.
V
Donde casi no hay duda,
todo, casi, es certeza.
VI
Lo que se ha interrumpido,
cuando se reanuda,
se reanuda con felicidad.